Te avisamos con tiempo. Cambiar las ventanas de casa es una de esas reformas que solo se hacen una vez cada 20 o 40 años. Precisamente por eso de que no es un producto de compra habitual, la mayoría de la gente llega al proceso de forma lógica sin experiencia previa y termina cometiendo los mismos fallos: no por falta de criterio, sino porque nadie le avisó a tiempo o no se informo lo suficiente. Por eso nosotros informamos a los clientes a través de este blog y en este concreto vamos a hacer una lista de los 10 errores más habituales al comprar ventanas nuevas. Con esto te evitaras arrepentirte de tu compra o tener que volver a cambiar ventanas en pocos años.
1. Comparar presupuestos solo por el precio final
El precio es muy importante. Pero dos presupuestos con el mismo número final pueden ser ventanas completamente distintas. Y no solo en cuanto al la ventana en si, o el tipo de vidrio, sino que uno puede incluir la retirada y gestión de las ventanas viejas, la instalación completa con sellado y los ajustes finales; o incluso una revisión de ajuste, y el otro puede cobrarlos aparte en cuanto empieza la obra.
Cómo evitarlo: pide siempre el desglose por partidas —material, vidrio, herrajes, instalación, retirada de escombros— antes de comparar cifras. El precio solo se puede comparar cuando comparemos lo mismo.
2. Pedir presupuestos con especificaciones distintas entre proveedores
Muy relacionado con el punto anterior: si a un instalador le pides «una ventana de PVC» y a otro «una ventana de PVC con doble acristalamiento bajo emisivo y cámara de 16 mm», vas a comparar dos productos que no tienen nada que ver, aunque el nombre del material sea el mismo.
Cómo evitarlo: define primero las especificaciones mínimas (tipo de vidrio, sistema de apertura, color) y pide a todos los proveedores presupuesto sobre esa misma ficha técnica.
3. Elegir sin mirar la marca de los perfiles
No todos los perfiles de PVC son iguales, ni mucho menos. Aunque en el papel figure el mismo material de PVC. De hecho es una cosa que debería hacerte desconfiar si solo pone PVC. Fabricantes con trayectoria y control de calidad certificado —como Kömmerling, — usan formulaciones de PVC más estables, con mejor comportamiento frente a la radiación UV y menos riesgo de que el marco amarillee, se deforme o pierda estanqueidad con los años. Un perfil de PVC genérico o sin marca reconocible puede parecer idéntico el día de la instalación y comportarse muy distinto a los cinco o diez años.
Cómo evitarlo: pregunta siempre qué fabricante de perfil usa el instalador (no solo «es PVC de calidad») y comprueba que tiene certificaciones reconocidas y garantía de fábrica propia, no solo la del instalador.

4. Elegir instalador solo por precio, sin mirar la instalación
El producto puede ser excelente y el resultado ser malo igualmente, porque buena parte del comportamiento térmico y acústico de una ventana depende de cómo se sella el hueco entre el marco y la pared, no solo del perfil o del vidrio. Un sellado mal hecho —o directamente inexistente— es una de las causas más comunes de humedades, ruido y pérdida de calor que luego se atribuyen erróneamente «a la ventana».
Cómo evitarlo: pregunta explícitamente cómo va a sellar el instalador el hueco (ya hablamos en detalle de los distintos sistemas de sellado en otro artículo del blog) y pide referencias de instalaciones anteriores, no solo del fabricante del perfil.
5. No elegir el vidrio según tus necesidades
No todas las viviendas necesitan el mismo vidrio. Casi siempre existen necesidades de aislamiento térmico y ahorro de energía. Pero estas son mucho más acentuadas cuando estamos en climas muy fríos o muy calurosos o climas muy cambiantes. Esteo sucede prácticamente en todas las zonas de la península en mayor o menor medida. En cambio, si tu casa esta situada en una zona tranquila alejada de los ruidos de la ciudad, no vas a necesitar un vidrio acústico. Destina el presupuesto del vidrio a satisfacer las necesidades que tengas: térmicas, acústicas, de seguridad o cuna combinación de ellas. Te recomendamos que mires esta zona donde damos valores de vidrios y sus valores térmicos y acústicos.
Cómo evitarlo: centra el presupuesto del vidrio en lo que realmente más necesites.

6. Elegir el mismo vidrio para toda la vivienda sin mirar la orientación
Un vidrio pensado para retener calor en una fachada norte no rinde igual en una fachada sur con mucho sol directo, donde interesa más controlar la ganancia solar que la pérdida de calor. Comprar «el mismo pack» para toda la casa por simplicidad suele significar pagar de más en unas estancias y quedarse corto en otras. De hecho un claro ejemplo es que nosotros solo recomendamos vidrios con control solar para fachadas muy expuestas al solo donde se quiere reducir la radiación solar. Esto es así por que un vidrio solar puede hacer un efecto bueno en verano pero puede limitar también la entrada de radiación solar en invierno cuando es muy necesaria.
Cómo evitarlo: pregunta específicamente por vidrios de control solar para fachadas muy soleadas y por vidrios bajo emisivos para las orientaciones más frías, en lugar de pedir «el vidrio estándar» para todo el hueco disponible.
7. Sellar tanto la vivienda que se olvidan de la ventilación
Las ventanas de PVC modernas son mucho más herméticas que las antiguas de aluminio sin rotura de puente térmico, lo cual es una ventaja para el ahorro energético, pero tiene un efecto secundario si no se compensa: menos renovación de aire, más humedad acumulada y, con el tiempo, condensaciones o moho en las zonas frías de la vivienda.
Cómo evitarlo: si vas a instalar ventanas muy herméticas, valora sistemas de microventilación o rejillas de ventilación controlada, y en dormitorios y baños prioriza aperturas que permitan ventilar sin abrir del todo (ya vimos qué sistema de apertura conviene en cada estancia en otro artículo).
8. No pedir los datos técnicos, solo la palabra «calidad»
«Es PVC de calidad» no es un dato, es un adjetivo. Dos ventanas de PVC pueden tener comportamientos muy distintos según su coeficiente de transmitancia térmica (Uw), su clase de permeabilidad al aire o su aislamiento acústico en decibelios, y esos datos son los que de verdad predicen cómo se va a comportar la ventana en tu casa.
Cómo evitarlo: pide siempre la ficha técnica con el marcado CE de la ventana completa e incluso la etiqueta de eficiencia energética de la ventana (no solo del vidro o del perfil) y compara esos valores numéricos entre presupuestos, no solo las marcas comerciales.
9. Dejarlo para el último momento y perder las ayudas vigentes
Las líneas de ayuda para cambio de ventanas —autonómicas o estatales— suelen tener partidas presupuestarias limitadas y plazos de solicitud concretos. Empezar a mirar precios cuando ya hace frío en casa suele significar llegar tarde a la convocatoria de ese año.
Cómo evitarlo: consulta las ayudas activas en tu comunidad autónoma antes de pedir presupuesto, no después: algunas exigen que la solicitud esté aprobada antes de empezar la obra, no solo antes de pagar la factura.
10. No preguntar por la garantía ni por quién responde si algo falla
Es fácil fijarse en el precio de compra y olvidarse de qué pasa dentro de tres, cinco o diez años si aparece una filtración de aire, un cristal empañado entre las dos lunas o un herraje que empieza a fallar. La garantía del perfil no siempre cubre lo mismo que la garantía de la instalación, y no todos los instaladores siguen en el mercado el tiempo suficiente para responder.
Cómo evitarlo: pregunta por escrito qué cubre la garantía (producto e instalación por separado) y durante cuánto tiempo, antes de firmar el presupuesto, no después de que aparezca el problema.
Checklist rápido antes de firmar
Antes de aceptar un presupuesto, comprueba que tienes respuesta a estas preguntas:
- ¿El presupuesto desglosa material, vidrio, instalación y retirada de las ventanas viejas?
- ¿Todos los presupuestos que estoy comparando tienen las mismas especificaciones técnicas?
- ¿Tengo claro la marca de los perfiles que me están presupuestando?
- ¿Sé cómo va a sellar el instalador el hueco entre marco y pared?
- ¿Me han puesto un vidrio que realmente me cubra mis necesidades de aislamiento térmico, acústico o de seguridad?
- ¿He pedido un vidrio adecuado a la orientación de cada fachada, no el mismo para toda la casa?
- ¿He previsto cómo se va a ventilar la vivienda una vez esté más hermética?
- ¿Tengo la ficha técnica con los datos de Uw, permeabilidad al aire y aislamiento acústico?
- ¿He consultado si hay ayudas activas en mi comunidad autónoma antes de pedir presupuesto?
- ¿Sé qué cubre la garantía y durante cuánto tiempo, por escrito?
Si puedes responder que sí a las diez, vas con ventaja frente a la mayoría de la gente que se lanza a cambiar las ventanas por primera vez. Y si alguna te genera dudas, en OnVentanas podemos revisarlas contigo antes de que firmes nada.


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