Ya hemos dicho en alguna ocasión que las ventanas de PVC están de moda y son tendencia.
La demanda de ventanas de PVC está creciendo debido a su capacidad para cumplir con las normativas de eficiencia energética, como las exigidas por los fondos Next Generation de la UE. Las ventanas con triple acristalamiento y materiales con mejor aislamiento térmico son tendencia, ayudando a reducir hasta un 30% las facturas energéticas en los hogares.
Aunque el blanco siempre ha sido y todavía sigue siendo el color más utilizado en las ventanas de PVC, hay una creciente preferencia por ventanas de PVC con acabados y colores personalizados, como gris antracita o combinaciones bicolor, adaptándose a las preferencias estéticas de los clientes y de cada vivienda.
Además de las ya conocidas ventajas de aislamiento térmico y ahorro energético de las ventanas de PVC, se están popularizando las ventanas inteligentes con sensores y control remoto y domótica, así como sistemas de persianas motorizados, que además de proporcionar un confort y ahorro térmico también proporcionan un confort de usabilidad.
Según la Asociación Española de Fabricantes de Fachadas Ligeras y Ventanas (ASEFAVE), el sector de ventanas en España espera cerrar 2024 con una facturación de hasta 4.160 millones de euros, con un crecimiento importante para 2025. Este aumento se debe a la creciente demanda de ventanas de PVC frente a otros materiales utilizados para la fabricación de ventanas.
Algunas tendencias en diseño:
- Diseño minimalista: los fabricantes están reduciendo el grosor de los perfiles de PVC mediante el uso de refuerzos de fibra compuesta o tecnologías avanzadas, como los sistemas Kömmerling 76. Esto permite aumentar hasta un 15% la superficie de vidrio, maximizando la entrada de luz natural, un aspecto muy valorado en el diseño de interiores moderno en España.
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Tonos modernos: los colores oscuros, como gris antracita, negro mate y tonos madera texturizada, están en auge, especialmente en proyectos residenciales de alto standing. Empresas como OnVentanas ofrecen acabados que imitan materiales naturales con técnicas de foliado avanzado, manteniendo la durabilidad del PVC.
- Bicolor interior/exterior: las ventanas bicolor (por ejemplo, blanco en el interior y gris en el exterior) son tendencia, ya que permiten adaptar el diseño al estilo interior de la vivienda y a las normativas estéticas de fachadas en zonas históricas o urbanas.
- Texturas innovadoras: los acabados mate o satinados están ganando terreno frente a los brillantes, ofreciendo un aspecto más sofisticado y menos propenso a mostrar arañazos.
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Mayor aislamiento: El triple acristalamiento se está consolidando en España, especialmente en regiones con climas extremos (como el norte o el interior). Este tipo de vidrio, combinado con perfiles de PVC de alta calidad, logra valores térmicos (Uw) inferiores a 0,8 W/m²K, lo que mejora el confort y reduce el consumo energético.
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Sistemas deslizantes avanzados: Los sistemas como Kömmerling PremiDoor 76 permiten crear grandes superficies acristaladas con perfiles delgados, manteniendo un alto aislamiento térmico y acústico, ideal para chalets y apartamentos premium.
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Bisagras ocultas: Los herrajes invisibles, como los ofrecidos por Gretsch-Unitas (GU), son una tendencia creciente, ya que eliminan elementos visibles en el marco, dando un aspecto más limpio y moderno a las ventanas.
El PVC para la fabricación de ventanas es considerada como una opción sostenible:
- Aislamiento superior: las ventanas de PVC tienen un bajo coeficiente de transmisión térmica (valores U de 0,8 a 1,4 W/m²K, especialmente con triple acristalamiento), lo que reduce significativamente las pérdidas de calor en invierno y el ingreso de calor en verano. Esto disminuye el consumo energético en calefacción y aire acondicionado, reduciendo hasta un 30% las facturas energéticas en hogares.
- Contribución a edificios eficientes: en España, donde normativas como los fondos Next Generation y el Código Técnico de la Edificación (CTE) promueven la eficiencia energética, las ventanas de PVC ayudan a cumplir con estándares de sostenibilidad, como los requeridos para edificios de consumo casi nulo.
- Vida útil prolongada: Las ventanas de PVC tienen una vida útil de 30 a 50 años o más, gracias a su resistencia a la corrosión, la intemperie, los rayos UV y los cambios climáticos. Esta longevidad reduce la necesidad de reemplazos frecuentes, minimizando el impacto ambiental.
- Mantenimiento mínimo: a diferencia de la madera, el PVC no requiere tratamientos regulares como pintura o barniz, lo que reduce el uso de productos químicos y el desperdicio asociado.
- Alta capacidad de reciclaje: el PVC es 100% reciclable. Los perfiles de PVC pueden triturarse, procesarse y reutilizarse para fabricar nuevas ventanas u otros productos sin pérdida significativa de calidad. Por ejemplo, en Europa, desde el año 2000 se han reciclado 5,7 millones de toneladas de PVC, evitando 11,4 millones de toneladas de emisiones de CO2 (equivalente a retirar 2 millones de coches de la circulación durante un año).
- Iniciativas específicas: programas como el de VinylPlus en Europa y el piloto de reciclaje de ventanas de PVC en Canadá demuestran el compromiso de la industria con la economía circular. En España, fabricantes como OnVentanas y otros asociados a ASOVEN utilizan perfiles con hasta un 70% de PVC reciclado, reduciendo la demanda de materias primas vírgenes.
- Menor impacto en vertederos: al ser reciclable, el PVC contribuye a reducir los desechos en vertederos, un aspecto clave para la sostenibilidad.
- Producción eficiente: Aunque la fabricación de PVC requiere etileno y cloro (derivados del petróleo y la sal), los avances en los procesos han reducido su impacto ambiental. La producción de ventanas de PVC genera menos emisiones de CO2 en comparación con materiales como el aluminio, que requiere más energía para su fabricación.
- Comparación con otros materiales: según estudios, producir una ventana de PVC emite aproximadamente 20-30% menos CO2 que una de aluminio con características similares. Además, el uso de PVC reciclado reduce aún más esta huella.
- Durabilidad en condiciones extremas: el PVC no se deforma ni se deteriora en climas húmedos, cálidos o fríos, lo que lo hace ideal para regiones como España, con diversidad climática. Esto asegura que las ventanas mantengan sus propiedades aislantes durante décadas, contribuyendo a la sostenibilidad a largo plazo.
- Versatilidad: la posibilidad de incorporar triple acristalamiento, recubrimientos de baja emisividad y gas argón en las ventanas de PVC mejora su rendimiento energético sin necesidad de materiales adicionales.
- En España, las ventanas de PVC cumplen con las exigencias del Código Técnico de la Edificación (CTE) y normativas europeas como RE2020 (en Francia, pero influyente en la UE), que priorizan materiales con baja huella de carbono y alta eficiencia energética.
- Los programas de rehabilitación energética, como los fondos Next Generation, incentivan la instalación de ventanas de PVC por su capacidad para mejorar el aislamiento y reducir el consumo energético en edificios existentes.
- Uso eficiente de recursos: aunque el PVC depende parcialmente del petróleo, su producción utiliza una proporción menor de recursos no renovables en comparación con el aluminio o ciertos composites. Además, la sal (cloro) es un recurso abundante.
- Innovaciones en composición: Los fabricantes están desarrollando perfiles de PVC con refuerzos de fibra compuesta o materiales reciclados, reduciendo aún más la dependencia de materias primas vírgenes.
- La industria del PVC en Europa, liderada por iniciativas como VinylPlus, ha establecido objetivos ambiciosos para reciclar 900.000 toneladas de PVC al año para 2030. Las ventanas de PVC son una parte clave de este esfuerzo, ya que los perfiles pueden desmontarse, triturarse y reutilizarse en nuevos productos.
- En España, empresas como Kömmerling (proveedor de OnVentanas) promueven sistemas de reciclaje que integran el PVC de ventanas antiguas en la producción de nuevos perfiles, cerrando el ciclo de vida del material.


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